Hola navegantes! en primer lugar decir que este texto no es originario de mi extensa imaginación, ha sido sustraído de Zetto´s Blog (sin permiso pero con inocencia); lo tomé prestado como entrada hacia un nuevo comienzo, he pensado en ponerme seria e intentar llevar adelante mi primer blog, supongo que como todo, al principio costará pero mas adelante las cosas cobrarán sentido (o eso espero xD)…Aquí os dejo con el texto y con la invitación de visitar ese fabuloso blog que sigo y que merece la pena visitarlo, Zetto´s Blog…
Nos llaman inadaptados, porque vivimos al margen de las absurdas reglas por las que se mueve esta sociedad.
Nos llaman neuróticos, porque no entendemos el mundo y el mundo no nos entiende a nosotros.
Nos llaman provocadores, porque donde otros ven blanco o negro, nosotros vemos un difuso e infinito gris.
Nos llaman raros, porque aquello que los demás consideran normal, a nosotros nos parece estúpido.
Vivimos en un mundo regido por la estética, la superficialidad y el dinero. Un mundo que desprecia a los débiles, a los perdedores, a los diferentes. Un mundo en el que es peligroso tener ideas propias. Un mundo, en definitiva, en el que no tiene cabida alguien como nosotros.
Somos los hijos bastardos de Dios. Somos las ovejas negras de la familia. Somos los que beben solos al fondo de la barra. Somos los que se relacionan con los demás a través de una pantalla. Somos a los que llaman “frikis” quienes no comparten sus gustos. Somos los artistas a los que nadie comprende. Somos los científicos de los que sus colegas se rien. Somos a quienes la gente desprecia cuando pasean por la calle. Somos la vieja y la nueva escoria, los que vivimos al filo del abismo, al borde de la locura, al margen de todo.
Nosotros nos regimos por nuestras propias normas, no nos creemos nada y nos lo cuestionamos todo; no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer, ni qué pensar, ni en qué creer; no nos identificamos con las etiquetas, con los estereotipos, con las ideas preconcebidas. Nosotros defendemos el derecho a tirar nuestras vidas por el retrete si nos apetece; a vivir con lo puesto si no necesitamos nada más; a engordar hasta reventar o atrofiarnos hasta morir; a cagarnos en las tradiciones y las banderas; a creer en lo increible y pensar lo impensable; a decir verdades en voz alta, aunque a los demás no les guste oirlas.
Somos la mala conciencia de los bienpensantes. Somos el caos en vuestro perfecto orden social. Somos el grano en vuestros culos de quirófano. Somos vuestra peor pesadilla.
Y hemos venido para quedarnos…