Llamadlo vida.

Escribiendo me ayudo a descubrirme, a adentrarme en esta niña que se maquilla para aparentar más edad; que está a la defensiva para esconder su vulnerabilidad; que prefiere hablar de sexo para no entrar a profundizar sus raras teorías y sus pensamientos profundos. Y que es incapaz de realizar sus necesidades corpóreas (dícese de cagar) en casa ajena ni de dormir sin medias (aún en la playa) si no hay alguien que entrelace sus piernas con las suyas, siempre frías, para mantener ese calor que no sabe guardar…
No sabe si quiere tener hijos y aún así es capaz de jugar con los niños por horas, que no sabe si creer en el matrimonio porque el amor de por vida es algo que sólo se sabe al final, y mejor se calla porque son pensamientos demasiados profundos en los cuales no quiere adentrarse.
Ama las arrugas, las canas y la piel de viejito, pero quiere morirse joven para no tener que ver la muerte de nadie más; aunque ella misma se contradice al regañar a la gente que dice que quiere morir joven: le suena muy hipócrita sabiendo que hay niños que no llegan ni al año de edad. Le aterra la muerte, y realmente; no quiere morirse.
Observa todo tan bien que es capaz de memorizar pecas y cicatrices. Es capaz de herir a las personas con sencillas frases, porque las conoce y analiza tanto sin quererlo que ve las vulnerabilidades y conoce tanto las propias como las ajenas. Su sinceridad a veces la repercute.
A veces se quita las gafas para ver borroso y no percibir todos los detalles porque no quiere aceptar la realidad. Hace uso de su mala memoria cuando realmente sabe que lo recuerda y sólo intenta olvidarlo. Camina con seguridad, pasos firmes y miradas fijas ante la gente cuando camina, aunque por dentro tiembla.
Tiene dificultad para escribir y a veces para hablar porque su lengua se mueve más despacio que el pensamiento y usa puntos suspensivos, porque casi siempre se le olvida lo que iba a decir.
Quien tiene complejo de ambidiestra y siente un amor platónico por los zurdos. Lee el horóscopo para ver que le depara y aunque no se crea ninguna de las palabras, es feliz cuando lee que va a tener un día bonito o que en temas de amor hoy es su día.
Es de las que llaman sin miedo y no le preocupa llamar un día después… o dos. Se enfada con poca frecuencia, sólo se molesta o le duelen las palabras y los actos; pero no es alguien a quien le duren los enfados más de un día, aunque a veces pueda mostrarse algo orgullosa. Da segundas oportunidades, y considera que las segundas partes casi siempre son buenas (o al menos se enmiendan muy bien). Perdona, pero nunca olvida. Y nunca le han gustado los que presumen, todo se debe demostrar con hechos, y como dice el refrán: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
Tampoco le importa que los pezones anden erectos o que las tetas bailen; y detesta los tacones aunque no sea de una estatura muy elevada.
Que a la noche le invade una lujuria alucinante y solo una persona lo sabe…y ahora los que lo leen. Le cuesta separar los sentimientos del cuerpo… Y cuando se entrega trata de no hacerlo por completo, porque sabe que después duele…
Tonta e ilusa que ofrece su corazón sin barreras y luego se lo parten sin remordimiento alguno. A la que la mueven más los detalles insignificantes como un email bien escrito, en que le cambian el asunto, que las palabras que vienen dentro de él.
Aunque siempre dice que todo entra por los ojos, y le importa el físico, al final la convence una buena charla enriquecedora.
Nunca ha dicho “te amo”, porque sabe que son palabras mayores que no se regalan tan fáciles; que no le cuesta dar abrazos y que en las noches los extraña.
Que intenta con todos sus esfuerzos no mostrar su vulnerabilidad, sólo se explaya llorando cuando está realmente sola, mientras que está con alguien solloza debido a que el grifo a comenzado a abrirse… Llora con frecuencia, y le cuesta admitirlo; sobre todo porque es una blanda de corazón y aunque a primera vista soporte rayos y truenos, cuando está sola se derrumba para poder volver a empezar de nuevo desde los cimientos.
Adicta a los besos. Los pide a montones, pero nunca se ha atrevido a quitar uno sin consentimiento, y los que ha quitado, lo ha hecho porque el otro ya se los había pedido anteriormente… y que no puede besar sin lengua. Que le gusta que la den besos sin venir a cuento y sin esperar nada a cambio. No hay nada mejor que una mirada sincera seguida de un beso que la sella y corrobora que es verdadera.
Aprende rápido, y cuando hace algo por primera vez nadie cree que nunca lo hubiese hecho.
Cree que el reciclaje y la tolerancia, harán un mundo mejor, pero no recicla ni los amores ni tolera a las personas hipócritas o mojigatas. Es capaz de disfrutar la soledad estando acompañada.
Que tiene que mentir cuando le preguntan con cuántas personas ha estado, porque cuando dice la verdad, nadie cree que sean tan pocos. Tiene la reputación tan sobreestimada que vive con una experiencia que no tiene y aprendió a disimular cuando no sabe de algo que debería saber.
No le importa el lugar (silla, cama, playa, montaña), ni el tiempo, ni la hora cuando está con alguien, sólo le importa ese alguien
Al fin y al cabo es una niña que se disfraza de mujer para caminar en un mundo de adultos que aún no entiende y que no alcanza ni poniéndose tacones, pero sí que se sabe las reglas del juego. Y tiene claro que las fichas son muñecos de carne y hueso y hay otros jugadores en la mesa, que no quieren que ganes.
Pero yo, yo no quiero ganar, solo intento disfrutar… Solo es un juego… llamadlo vida

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