Metamorfosis…
Estaba asustado, lo admitía; pero no podía transmitirle eso a su amiga o sino esta acabaría descontrolándose. Esa noche las cosas no habían salido nada bien, todo el plan se fue al carajo y para colmo se encontraban atrapados en un callejón con la única salida bloqueada por aquellos tipos, presentía el final…
Giró la cabeza para comprobar el estado de su amiga y quedó sorprendido pero a su vez horrorizado; al contrario que él no parecía nada asustada, es más su rostro mostraba su palidez característica unida a una seriedad poco común en ella a la vez que una media sonrisa comenzaba a aparecer en su rostro… Esto ya lo había vivido, y no lo recordaba nada agradable; sí, fue aquella vez; pero fue hace tanto…tenía la esperanza de que no volviera a ocurrir…
Cuando su rostro comenzó a reflejar el miedo y el horror, ella le agarró la mano fuertemente: -”va a ocurrir, pero tranquilo, esta vez lo controlaré, no voy perder el control como aquel día…”. Antes de que pudiera contestarla le soltó de la mano y se dirigió hacia aquellos tipos con una rabia espectral de la que creía haberse olvidado y de la que jamás pensaba volver a ver…Todo sucedió muy rápido, aquello se había vuelto una carnicería, había miembros esparcidos por todas partes, no había ni un solo cuerpo entero…y sangre, mucha sangre… y allí estaba ella, chorreando de aquella sustancia roja y aún caliente, impasible ante lo que acababa de suceder y acercándose cada vez más a él, era su fin, ocurriría lo mismo de la otra vez, solo que esta vez no habría nadie para salvarle, hoy no se salvaría.
Estaba en el mismo lugar y en la misma posición en la que ella le había dejado antes de que comenzara todo aquello, y parecía que iba a ser ahí donde también acabara todo…É miraba al frente esperando su final mientras que ella seguía acercándose manteniendo la mirada fija en un punto de aquella inescrutable pared que había detrás de su amigo.
Llegó hasta él, y con un movimiento tan ágil que no podría ser logrado por una persona normal, se colocó a su lado del mismo modo en el que estaba antes, le agarró la mano ahora con sangre y dijo “Cuando vas a confiar más en mi?”; el cuerpo de su amigo se relajó, parecía un poco molesta, “Ya te dije que esta vez sería diferente, que lo controlaría”; ahora su rostro era el de siempre, pálida, con aquellos ojos tan marrones por la noche y tan verdes por el día, definitivamente era ella…”vámonos, aquí ya no hay nada que hacer”, añadió Pel…